El pasado fin de semana tuvo lugar la 53ª edición de STYRKEPRØVEN, la etapa Noruega del Gran Fondo Worl Tour. Una de las pruebas más antiguas del calendario internacional con más de 5.000 participantes.

Ziortza Villa, finisher de nuestra 3ª y 4ª Gran Fondo BIBE Transbizkaia, acudió a la cita para aprovechar esta excelente oportunidad de cara a preparar el próximo campeonato de ultradistancia de Europa. Nos lo cuenta ella en primera persona:

«STYRKEPRØVEN, Si crees en algo, ve y hazlo realidad.
Viajar sola al norte de Europa para participar en una de las pruebas de larga distancia más longevas y duras del calendario de larga distancia ha sido una experiencia que trasciende mucho más allá de lo deportivo para mí.

Desde que conocí su existencia quise hacerla y tras varios años por fin he atravesado Noruega en Bicicleta.
542 Km. con 3600+ desde Trondheim hasta Oslo es un tapón mayúsculo. Un reto de los grandes. Una etapa de gran fondo con todas las letras.
Detrás de la organización de la carrera hay un grupo de personas que cultivan la esencia de la carrera que tiene mucha historia.
En mi caso, afronte la prueba en categoría sólo élite, sin pelotón propio para rodar y sin equipo de apoyo.
Es la primera vez que realizó una carrera de larga distancia de esta manera. La bicicleta sale mas cargada de lo habitual con las herramientas, las ruedas van con cubiertas en vez de tubulares y las luces trasera y delantera colocadas por si algún contratiempo hace que caiga la noche.
Elegir la ropa es una ardua tarea y hay que hacer un autentico tetris para que toda la comida posible y accesorios varios de equipación entren en los bolsillos. Es lo que tiene estar el mismo día en diferente terreno y clima y llevar la ropa adecuada para que el rendimiento no se vea afectado es importante.
Las carreras de larga distancia siempre son complicadas de organizar en cuanto a logística se refiere. Hay muchas cosas a tener en cuenta y tenerlo todo atado es un trabajo que con la experiencia cuesta menos pero no es sencillo.

El clima ha sido como ocurre en las grandes etapas en línea muy variado. Frío, lluvia, incluso trombas de granizo en el norte para pasar a temperaturas más templadas con sol al sur.

En cuanto al terreno, la montaña se encuentra en el primer tercio de la prueba, después trazado muy rodador con sube y bajas continuos donde pesan los kilómetros pero hay buen asfalto.
Avituallamientos con lo básico para terminar la prueba pero quizás escasos para poder rendir al máximo nivel por lo que te obliga a llevar algo de alimentación específica encima.
La salida de la prueba es escalonada desde las 18.00 P.M. del viernes hasta las 5.10 AM del sábado. Los grupos rápidos salen al final y yo lo hice en el de las 4.15 junto con el resto de corredores élite. Un pelotón de 60 ciclistas que corrieron en categoría individual donde yo era la única mujer.
Lo que viene siendo un barco de Vikingos en toda regla. Hombres altos y fuertes. Ciclistas enormes de esos que no estamos acostumbrados a ver en el ciclismo.
La salida fue genial. Es impresionante el ambiente que se respira en la salida de este tipo de carreras. Tranquilidad y mucha buena onda. Todo el mundo sabe que le espera un largo día por delante y reina la camaradería.
Un camión para coger todas las pertenencias incluidas las maletas de las bicis y mucha gente de la organización para dar apoyo a los ciclistas.
En definitiva, nada que ver con esas salidas con música a todo trapo, decenas de arcos de patrocinadores, banderolas que ondan a ritmo de Speaker y un mar de ciclistas llenos de nervios que te rodea por todos lados. La salida es con alegría y entusiasmo pero mucho más íntima y sencilla y eso es algo que me encanta de las pruebas de larga distancia y me hacen sentir tan cómoda desde el inicio.
Salimos de la ciudad tranquilos pero a escasos kilómetros cuando cogimos la E6 aquello se organizó rápidamente. 2 filas indias con relevos de a 1 con ritmo de menos a más. En unos minutos ya estaba el pelotón a más de 40 por hora. Aquellos Vikingos no paraban de remar con toda sus fuerzas y aun quedaban por delante más de 500 Km. Di los relevos que me correspondieron en aquel espacio breve de tiempo en el que viaje en aquel barco. Me gusto rodar con ellos y me vino bien para entrar en calor.
A partir de aquí y acercándonos a la montaña afronte mi camino en solitario como estaba planeado. El primer tercio de la prueba fue durísimo. Frío y mucha lluvia con granizadas continuas y sin ver a nadie atravesando la montaña Noruega.
Hasta pasados los 200 km no había civilización por allí arriba. Me llevo unos minutos arreglar un problema mecánico con el plato sin sentir las manos al quitarme los guantes, pero con el tiempo he aprendido que en estas situaciones mantener la calma es importante.
En las carreras tan largas pasa un poco de todo y una tiene que estar preparada para todo. Adaptarse lo antes posible a las circunstancias es una de las mejores lecciones que me han dado las largas horas en soledad en bicicleta.
Hasta pasado el ecuador de la prueba no coincido con algunos equipos. Esta prueba es muy importante en el país y acude mucha gente de otros países también. Los equipos más fuertes de Noruega eligen a sus corredores para este día. Es impresionante verlos trabajar. Como si una contrarreloj por equipos se tratará, pero de larga distancia con todo lo que ello conlleva, ruedan de manera totalmente organizada.

Casi la totalidad de la gente que compite la carrera lo hace de esta manera. Ruedan en grupo y relevan los más fuertes. Disponen de sus equipos que les proporcionan avituallamientos y asistencia en puntos previamente pactados. Colocan el camión en lugar visible y los asistentes colocan unos Tupers con el dorsal de cada corredor y cuando paran lo hacen en orden y en unos segundos lo tienen echo. Pude verlos en acción y lo tienen planificado a la perfección porque la asistencia en marcha esta prohibida para todos.
Lo cierto es que correr sólo en este escenario es toda una aventura. En mi caso en cuanto a lo deportivo se refiere es una carrera elegida a dedo como preparación para mis próximas competiciones y estoy muy contenta con el rendimiento obtenido con buen ritmo de principio a fin. Seguir puliendo detalles para descubrir mi mejor versión es una gran motivación para mí y aquí he tenido un escenario perfecto.

En cuanto a la experiencia personal ha sido maravillosa y he disfrutado muchísimo de este viaje en bicicleta. Los recorridos en línea me encantan y esta en concreto por clima, distancia, terreno y dureza lo cierto es que me viene como un anillo hecho a medida al dedo. Tiene todo lo que yo valoro en una etapa.
Me alegro infinitamente de haber luchado por cumplir esta ilusión. Estoy segura de que esta etapa Serra por siempre con su sufrimiento y su alegría vivida un recuerdo maravilloso.
Gracias a todos los que me habéis empujado de una manera o de otra a hacer esta carrera. En especial a todo mi equipo, familia y amigos. Me siento tremendamente afortunada de las personas que tengo alrededor y me facilitan el camino.

Arranca el año y esto no es como empieza así que seguiremos trabajando, cuidando cada detalle, sin prisa pero sin pausa, y a fuego lento, que es como se cocinan las cosas que merecen la pena.”