Una de las claves para terminar con éxito una “Medio” o “Gran Fondo” como la BIBE Transbizkaia, y uno de los errores más habituales de los “rookies” que se inician es seleccionar los ritmos en función de sensaciones o referencias subjetivas extraídas de entrenamientos o salidas de 3 a  4 horas máximo.

Esto es un error frecuente por que tiende a sobreestimarse la capacidad de reserva propia y se presume que se va a ser capaz de mantener el ritmo de la primera subida en todas ellas, o al menos hasta el final.

En algunos casos esto sucede por un deficiente plan de reintegración alimenticia en ruta, que hace que flirteemos con la pájara y, en otros casos, simplemente es falta de entrenamiento específico para afrontar 2.500 ó 3.500 metros verticales con tramos largos rondando el 10%.

Describamos tres grupos y sepamos qué referencias pueden sernos útiles. Vamos a expresar la intensidad en las tres variables que casi cualquier Granfondista puede emplear:

  • % de FC máxima
  • metros ascensionales verticales por hora
  • wattios

tabla

El ritmo de subida en un G.F. montañoso es aproximadamente un 80% de la intensidad del umbral, toda vez que hay que pasar un mínimo de 3,5 horas acumuladas a ese nivel de exigencia fisiológica.  Si se supera esta intensidad, lo que sucede es que al final de recorrido no se será capaz de mantenerla, y el ritmo de subida degenerará hasta el punto de poner en riesgo nuestra participación.

Estas intensidades pueden parecer sencillas cuando empezamos el recorrido, pero el éxito del G.F. y la forma de optimizar el esfuerzo es ser capaces de empezar al mismo ritmo que se acaba. Ninguna de estas intensidades es fácil para cada grupo en la última subida al santuario, después de completar el recorrido.

[Redacción: Jon Iriberri]